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Ramón Cansino corre 600 km de Suiza a España contra el cáncer

Catorce maratones seguidos de Ginebra a La Jonquera para recaudar fondos contra el cáncer en Málaga.

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Ramón Cansino corre por una carretera francesa durante una etapa de su reto solidario entre Suiza y España

Actualización: Ramón Cansino completó el reto el 26 de septiembre, un día antes de lo previsto. Puedes leer cómo terminaron los 600 kilómetros.

Ramón Jesús Cansino Castillero salió de Ginebra el pasado 14 de septiembre con un plan que se cuenta en una frase y cuesta catorce días cumplir: llegar corriendo hasta La Jonquera. Más de 600 kilómetros repartidos en etapas de 42 o 43 kilómetros, es decir, un maratón diario durante dos semanas seguidas, con Suiza, Francia y España encadenadas bajo las mismas zapatillas.

El sentido del viaje, sin embargo, no está en la meta de Girona. Todo lo que recaude por el camino va destinado a la Asociación Española Contra el Cáncer, sede de Málaga, a través de una campaña de donación abierta a cualquiera destinada íntegramente a investigación y al acompañamiento a pacientes y familias. Cuando se escriben estas líneas, el 17 de septiembre, Ramón ya ha dejado atrás las primeras etapas y más de 120 kilómetros de carretera.

Siete años parado y una vuelta por todo lo alto

Ramón tiene 29 años, nació en Teba, en el interior de Málaga, y vive desde hace un año en Basilea, donde trabaja de camarero y se dedica también a las ventas online. Su currículum deportivo tiene una parte brillante y un largo silencio: en 2019 terminó los 101 kilómetros de Ronda y una prueba de 73 kilómetros en Almería, y después colgó los dorsales durante siete años.

Ese paréntesis convierte el reto en algo más arriesgado de lo que parece sobre el papel. No vuelve para rebajar una marca ni para encadenar carreras populares: vuelve para sostener catorce maratones seguidos con el cuerpo de alguien que lleva siete años sin competir. Él mismo lo plantea en su web como una demostración personal, la de que los límites suelen estar mucho más lejos de lo que pensamos, y explica que lleva meses preparando entrenamiento, logística y equipo.

Catorce maratones entre Ginebra y La Jonquera

Ramón Cansino sostiene la pancarta del reto solidario contra el cáncer: 600 kilómetros de Suiza a España en 14 días

El trazado cruza tres países en dos semanas. Suiza abre el recorrido, Francia se lleva la mayor parte de los kilómetros intermedios y España espera al final, en el paso fronterizo de La Jonquera. La llegada está prevista para el 27 de septiembre, catorce jornadas después de la salida.

La dificultad de un reto así no está en el kilómetro 42 de un día cualquiera, sino en el de la mañana siguiente. Terminar una etapa significa comer, curar los pies, dormir lo que se pueda y volver a salir con el cansancio acumulado de la víspera, trece veces más. Aquí no hay cronómetro ni clasificación: Ramón no compite contra otros corredores ni contra el reloj, sino contra la posibilidad de no poder levantarse al día siguiente.

Buena parte del trayecto es carretera secundaria y arcén, pueblos franceses a media mañana y el mismo paisaje cambiando despacio durante horas. Él lo va contando así, tal cual sale, sin envoltorio y con los tramos buenos y los que no lo son.

Todo lo recaudado va a la AECC de Málaga

La elección de la sede malagueña no es administrativa. Es la provincia donde creció y donde, según cuenta en la campaña, la causa tiene para él un significado que no necesita explicar demasiado. El objetivo de recaudación se ha ido ajustando sobre la marcha, y el destino del dinero está detallado en la propia campaña: financiar investigación y sostener el acompañamiento a quienes están en tratamiento y a sus familias.

En la presentación de su reto hay una frase que resume mejor que ninguna otra por qué corre: “Me considero un privilegiado por poder correr, perseguir mis sueños y afrontar un reto como este. Hay familias que darían cualquier cosa por tener la salud que yo doy por sentada cada día que salgo a entrenar”. De ahí sale la idea que repite desde el primer día, la de aprovechar la visibilidad del proyecto deportivo para ponerla al servicio de algo que va más allá del propio reto.

Lo que cuenta Ramón desde la carretera

Cuando Running Valencia le preguntó por estas primeras etapas, con varias jornadas ya encadenadas, envió esta declaración:

“Las sensaciones durante estos primeros días han sido increíbles. Estoy disfrutando muchísimo de la experiencia y de los preciosos paisajes que voy encontrando por el camino. La verdad es que apenas siento que esté sufriendo, más allá de las molestias normales después de correr tantos kilómetros. Al final, he sido yo quien ha decidido afrontar este reto. Por eso, no puedo quejarme del dolor o del cansancio ni buscar excusas. Las personas que están luchando contra el cáncer sí se encuentran en una situación realmente difícil y no han elegido su sufrimiento. Lo hago por ellas. Por eso, no siento que esté sufriendo, sino que me lo estoy pasando muy bien, estoy disfrutando muchísimo de la experiencia y tengo muchas ganas de seguir sumando kilómetros.”

Esa distinción, la del cansancio que uno elige frente al que llega sin avisar, es el eje de todo el proyecto y explica por qué evita el relato heroico. Correr 600 kilómetros no cura a nadie, y él es el primero en decirlo; lo que hace es poner el foco donde quiere ponerlo y abrir una vía para que quien quiera colabore.

Manuel García Vera, el 50 % del reto va en coche

Ramón Cansino y Manuel García Vera junto al coche de apoyo del reto de 600 kilómetros

Detrás de cada etapa hay un segundo viaje que no aparece en las fotos de meta. Manuel García Vera, amigo de Ramón, condujo desde España hasta Suiza para acompañarlo durante las dos semanas completas. Se ocupa del agua y las bebidas, de la comida, de los alojamientos, de la ropa y de todo lo que haga falta resolver mientras el otro corre.

Ramón lo tiene clarísimo y lo dice sin rodeos: sin él este reto no sería posible y el 50 % del desafío es suyo. Quien haya corrido una ultra sabe que no es una cortesía. En carreras de varios días, lo que decide si se llega o no suele ser la bolsa preparada a tiempo, el bocadillo en el kilómetro 30 y la cama resuelta antes de que anochezca. A la comunicación y a los correos de estos días se dedica Chantal, otra amiga, que es quien mantiene el contacto con los medios mientras Ramón acumula etapas.

Cómo seguirlo y cómo echar una mano

El día a día del reto se puede seguir en su perfil de Instagram, donde va publicando cada etapa según la termina, y también en su cuenta de TikTok. En ambos casos responde al usuario @ramonjc8. La ruta completa y los detalles del proyecto están en la web oficial del reto. Por esas mismas vías se le puede escribir: ha invitado a correr con él a quien quiera sumarse, ya sea una etapa entera o unos kilómetros sueltos.

Y luego está la parte que de verdad mide este reto, que no es el cronómetro ni los kilómetros acumulados, sino lo que llegue a la Asociación Española Contra el Cáncer cuando el 27 de septiembre Ramón cruce la frontera. Las aportaciones se hacen directamente en la página oficial de la campaña, sin intermediarios y con cualquier importe. Él ya ha puesto las piernas; lo demás es bastante más fácil.

Gracias por visitar Running Valencia. Si te ha gustado este artículo compártelo y así la historia llegará un poco más lejos. ¡Nos vemos en el asfalto!

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