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Ramón Cansino completa los 600 km contra el cáncer en 13 días

Cerró el reto un día antes de lo previsto y con su familia en la última etapa. La campaña sigue abierta.

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Ramón Cansino celebra con su familia y amigos la llegada a La Jonquera tras 600 kilómetros

El sábado 26 de septiembre, a la entrada de un centro comercial de La Jonquera, Ramón Jesús Cansino Castillero se sentó en el suelo con los brazos abiertos delante de una pancarta en la que todavía se leía Suiza a un lado y España al otro. Detrás estaba su familia, con las gorras rojas que se habían puesto para la ocasión. Acababa de llegar corriendo desde Ginebra.

Más de 600 kilómetros a pie entre Suiza y la frontera española, los mismos que contamos aquí cuando arrancó el reto el 14 de septiembre. Con una diferencia respecto al plan original: lo cerró en trece días en lugar de los catorce previstos. Y con la campaña solidaria que lo sostiene todavía abierta, a poco más de 300 euros de su objetivo.

Ramón tiene 29 años, nació en Teba, en el interior de Málaga, y vive en Basilea, donde trabaja de camarero. En 2019 terminó los 101 kilómetros de Ronda y una prueba de 73 en Almería, y después pasó siete años sin competir. Volvió para esto.

Trece días, tres países y una media por encima del maratón

El planteamiento inicial eran catorce etapas de 42 o 43 kilómetros, una por día, de Ginebra a La Jonquera. Terminar una jornada antes significa que la media real se fue por encima de los 46 kilómetros diarios durante casi dos semanas seguidas, sin un solo día de descanso y con el cansancio de la víspera siempre encima.

El recorrido atravesó Suiza y bajó por Francia pasando por Lyon, Aviñón, Montpellier y Perpiñán antes de cruzar la frontera. Trece jornadas de carretera secundaria, arcén, pueblos a media mañana y plátanos de sombra escoltando tramos interminables. Lo llamativo llega al preguntarle por el momento más difícil de todo el trayecto, porque sostiene que no lo hubo.

Ramón Cansino corre por una carretera del sur de Francia durante una de las etapas del reto

“En realidad, no hubo ningún momento especialmente duro durante el camino. Lo que más me costó fue el calor. Pero cuando pienso en lo que viven las personas que luchan contra el cáncer, mi propio esfuerzo me parece pequeño. Su lucha es mucho más dura; mi esfuerzo deportivo apenas se puede comparar con ella.”

Esa frase, que ya adelantó en los primeros días y repite ahora con el reto terminado, es la columna vertebral de todo el proyecto. Ramón nunca ha vendido el sufrimiento como mérito, y eso es poco habitual en los retos de larga distancia. Él eligió levantarse cada mañana a correr un maratón; el otro cansancio, el que quiere visibilizar, no lo elige nadie. Del calor, que fue lo que de verdad le castigó en el tramo francés, habla casi de pasada.

La familia se presentó sin avisar para la última etapa

La parte que no estaba en ningún guion llegó al final. Su familia y un amigo cogieron el coche y se plantaron en el último día del recorrido sin decirle nada. No solo fueron a verlo llegar: corrieron con él la etapa entera, la que cerraba los 600 kilómetros.

La familia y los amigos de Ramón Cansino antes de completar con él la última etapa del reto

Ramón lo resume diciendo que los últimos días fueron increíbles y muy especiales, y que la aparición de los suyos fue una gran sorpresa. Después de la llegada se fue unos días a Teba, el pueblo malagueño donde nació, y desde allí volvió a Basilea, donde vive y trabaja. Dice encontrarse bien y no arrastrar ninguna molestia importante, algo difícil de asimilar después de trece maratones consecutivos.

Los otros 600 kilómetros los hizo Manuel

Hay un segundo protagonista que recorrió exactamente la misma distancia sin bajarse del coche. Manuel García Vera condujo desde España hasta Suiza para acompañarlo durante todo el trayecto y se encargó del agua, la comida, los alojamientos, la ropa y de resolver lo que fuera surgiendo mientras el otro corría.

Ramón insiste en ello igual que insistía antes de salir: sin Manuel el reto no habría sido posible y el esfuerzo fue compartido al cincuenta por ciento. En las carreras de varios días no gana quien más aguanta, sino quien mejor come, mejor duerme y menos tiempo pierde resolviendo imprevistos. Esa mitad invisible tiene nombre y apellidos, y Ramón se encarga de recordarlo cada vez que puede.

Un objetivo que se mueve a propósito

La cifra de la campaña ha cambiado varias veces y tiene explicación. Los 14.000 euros iniciales eran simbólicos: salida el 14 de septiembre, 14 maratones, 14 días. Al ver cómo respondía la gente, Ramón ajustó la meta a 4.000 euros, y cuando se alcanzó la subió a 5.000. Si también se supera, la elevará a 6.000, y así sucesivamente.

“Al final, la cifra del objetivo es secundaria. Lo importante es recaudar lo máximo posible para una gran organización que ayuda a muchas personas.”

Los números a día de hoy: 4.695 euros aportados por 142 personas, un 93 % del objetivo actual. Todo lo recaudado va íntegro a la Asociación Española Contra el Cáncer, sede de Málaga, para financiar investigación y para el acompañamiento a pacientes y familias. Las aportaciones se hacen directamente en la página oficial de la campaña, sin intermediarios.

La campaña sigue abierta hasta mediados de octubre

Aunque el reto deportivo terminó el 26 de septiembre, la recaudación continúa activa hasta mediados de octubre. Faltan poco más de 300 euros para los 5.000, así que quien quiera sumarse llega de sobra a tiempo de ver moverse el contador en la campaña de Ramón.

Quien quiera ver cómo fueron esas dos semanas desde dentro las tiene contadas día a día en su perfil de Instagram y en su cuenta de TikTok, ambos bajo el usuario @ramonjc8, y el proyecto completo sigue en la web oficial del reto. Y si la historia te ha dejado con ganas de buscarte un reto propio, por modesto que sea comparado con este, en nuestro calendario de carreras populares están todas las pruebas que vienen.

Ramón cierra el capítulo agradeciendo el apoyo recibido y diciendo que le alegra muchísimo que tanta gente se haya sumado y que la iniciativa haya tenido esta repercusión. Visto desde fuera, el balance es sencillo de resumir: un corredor que llevaba siete años sin competir ha encadenado trece maratones en trece días, ha cruzado tres países a pie y ha conseguido que 142 personas pongan dinero para la lucha contra el cáncer. La imagen de la llegada, con él en el suelo y los suyos detrás sujetando la pancarta, explica bastante bien para qué sirvieron esos 600 kilómetros.

Gracias por visitar Running Valencia. Si te ha gustado este artículo compártelo y así la historia llegará un poco más lejos. ¡Nos vemos en el asfalto!

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