Reviews y Comparativas
Saucony Xodus Ultra 4: la zapatilla de trail para sumar kilómetros con estabilidad
Una opción de trail orientada a largas distancias, con agarre mejorado, buena protección y una pisada estable.

La cuarta entrega de esta zapatilla de montaña confirma una idea muy clara: está pensada para acumular horas y desnivel con la cabeza fría, no para impresionar en los primeros metros. Saucony ha afinado el conjunto para que el tacto sea más amable, la tracción más seria y la base más segura cuando el terreno se complica. El resultado es un modelo de vocación claramente ultrera, pero lo bastante versátil como para moverse con soltura en pistas, senderos rotos y tramos de enlace por asfalto.
Lo que cambia de verdad está bajo el pie. La mediasuela combina una espuma supercrítica de respuesta viva en el centro con un marco más firme y protector alrededor, una receta que busca sumar confort sin convertir la pisada en un colchón blando y desordenado. A eso se añade una suela Vibram MegaGrip de cobertura completa, un salto importante frente a versiones anteriores, que mejora mucho la confianza en superficies húmedas y en roca lisa.
Una propuesta orientada al fondo, no a la exhibición
Esta es una zapatilla para correr mucho tiempo sin que el material se vuelva protagonista. En la práctica, eso significa una geometría generosa, 36 mm de altura en el talón y 30 mm en el antepié, con un drop de 6 mm que facilita una transición bastante natural. No empuja a correr agresivo, pero sí ayuda a mantener una cadencia estable cuando las piernas ya no van frescas. Esa es su verdadera virtud: sostener el esfuerzo cuando la montaña empieza a cobrar intereses.
El planteamiento encaja bien en salidas largas, ultras y entrenamientos de fondo en terreno mixto. No pide una técnica especialmente depurada para funcionar y tampoco castiga tanto como otros modelos más secos o más bajos. En ese sentido, ofrece una sensación intermedia muy apreciable: suficiente cercanía al suelo para leer el terreno, pero con la amortiguación necesaria para que la fatiga no se acumule con la rapidez de una losa sobre la planta del pie.
Hay zapatillas que parecen buscar el aplauso inmediato; esta prefiere ganarse la confianza con el paso de las horas. Y en trail, donde una bajada larga o un tramo de piedras puede cambiar por completo la película, esa clase de fiabilidad pesa más que el brillo inicial.
Mediasuela: más rebote, misma lógica estable
La gran mejora dinámica está en la espuma PWRRUN PB situada bajo el pie. Saucony ha aumentado su volumen en la parte delantera y mantiene como estructura externa un compuesto PWRRUN más firme, que hace de chasis. Traducido al lenguaje de carrera: la pisada gana chispa, pero no pierde el apoyo. No es una espuma blanda por capricho, sino una configuración que intenta devolver energía sin que el pie se hunda ni se descontrole en apoyos laterales.
Ese equilibrio se nota sobre todo en rodajes largos y en terreno irregular. La amortiguación no se siente apagada, pero tampoco rebota de una forma exagerada. El cuerpo recibe menos impacto en cada apoyo y, al mismo tiempo, la zapatilla no se convierte en una plataforma torpe cuando toca enlazar curvas, sortear raíces o cambiar de ritmo en una subida tendida. Es una sensación de suavidad con disciplina, algo menos frecuente de lo que parece en el trail actual.
La plantilla también suma. Saucony recurre a una pieza PWRRUN+ de 6 mm, una insólita decisión en una categoría donde muchas marcas siguen optando por espuma básica y poco elástica. Ese detalle no convierte por sí solo el modelo en una revolución, pero sí añade un toque de confort y de recuperación de energía que se aprecia cuando el entrenamiento se alarga. Es uno de esos rasgos discretos que no llenan titulares, pero sí mejoran el tacto de conjunto.
Agarre: el cambio que más se nota en el barro, la roca y la lluvia
La transición a Vibram MegaGrip es el salto más relevante de esta versión. No solo por prestigio de marca, sino por comportamiento real. La suela responde con mucha más solvencia sobre piedra mojada, pasos con humedad, tierra suelta y zonas en las que la pisada debe asentarse con rapidez. Los tacos de 4 mm, relativamente contenidos, permiten que la zapatilla conserve cierta fluidez sobre firme sin volverse incómoda en enlaces cortos por asfalto o pista compacta.
Eso la vuelve especialmente interesante para corredores que salen de casa y enlazan superficies. No se siente como una zapatilla de tacos agresivos que penaliza cada metro en carretera, ni tampoco como una suela demasiado plana que pierde recursos en montaña. Su comportamiento está muy bien afinado para un trail de media y larga distancia que puede empezar en acera, pasar por tierra y terminar en una subida pedregosa o en un barranco húmedo. Esa amplitud de uso tiene valor práctico de verdad.
También hay un matiz importante: la tracción mejoró, pero la orientación del dibujo no pretende hacer milagros en lodo profundo. Funciona muy bien en el tipo de terrenos donde se deciden la mayoría de salidas de montaña en España, especialmente en pistas, senderos compactos, roca seca y suelo con algo de humedad. Cuando el barro es espeso y el terreno se convierte en una papilla, ninguna suela lo resuelve todo; aquí, al menos, la respuesta sigue siendo honesta y previsible.
Ajuste y parte superior: seguridad con un punto más ceñido
El upper ha ganado sensación de solidez y también de control. La malla es más robusta que en generaciones anteriores, con refuerzos visibles en la puntera y en los laterales, algo que apunta claramente a la durabilidad. Esa apuesta tiene una contrapartida inevitable: ventila menos y tarda más en drenar si atraviesas arroyos o corres con mucha humedad. No es un problema menor para quien encadena salidas por zonas con agua, pero sí forma parte de la filosofía del modelo.
El ajuste se siente seguro desde el primer uso, especialmente en el mediopié y el talón. La horma no es ancha, y el antepié tampoco ofrece un espacio exagerado para que los dedos se expandan. Eso le da precisión, especialmente en bajadas y en apoyo lateral, pero puede resultar más restrictivo para pies voluminosos o para corredores que agradecen una puntera más abierta en ultras muy largas. Es un corte pensado para sujetar, no para desparramarse.
La lengüeta va unida a ambos lados y el collar está bien acolchado. Son dos decisiones que ayudan a que el pie viaje dentro de la zapatilla con menos movimientos parásitos. El talón también transmite una sensación firme y bastante alta, algo útil en terrenos con piedras sueltas o cuando la técnica se degrada por la fatiga. El precio de esa seguridad es que el conjunto pesa más de lo que a algunos les gustaría, y el drenaje no es brillante, pero el intercambio resulta bastante lógico.
Peso, estabilidad y comportamiento cuando la ruta se alarga
Con unos 309 gramos en hombre y 280 en mujer, no es una zapatilla ligera. Esa cifra la sitúa en una franja donde ya no se busca una sensación de velocidad pura, sino de protección y consistencia. Aun así, el peso no se convierte en una carga obvia durante la carrera, porque la pisada está bien estructurada y la transición es fluida. No parece una bota pesada, sino una herramienta robusta que se deja llevar mejor de lo que su ficha técnica sugiere.
La estabilidad es uno de sus puntos fuertes. La base es amplia, el chasis da soporte y la parte trasera del conjunto transmite una sensación de control muy útil cuando el terreno se inclina o cuando el cuerpo empieza a hacer apoyos menos limpios. Esa firmeza no resta demasiado dinamismo, porque la zapatilla sigue flexando lo suficiente como para no parecer rígida en exceso. En salidas largas, ese equilibrio entre estructura y movilidad es valioso: corrige sin imponer.
Hay un detalle que conviene subrayar: la ausencia de placa antirrocas no la deja desprotegida. Saucony compensa con suficiente material bajo el pie y con una arquitectura pensada para filtrar impactos. En senderos con piedra, eso se traduce en una defensa razonable sin añadir la rigidez de otras soluciones. El pie nota el terreno, sí, pero no lo sufre de forma innecesaria.
En qué tipo de terreno brilla de verdad
Su mejor escenario son los recorridos largos con terreno variado y relativamente corrible. Pistas forestales, senderos compactos, enlaces por asfalto, zonas de roca no excesivamente técnica y rutas con subidas y bajadas sostenidas forman parte de su hábitat natural. Allí es donde se entiende mejor su propuesta: amortiguar lo justo, agarrar bien y mantener un apoyo fiable durante horas. No necesita que el camino sea perfecto para rendir con coherencia.
En terreno técnico también puede defenderse, pero no es donde más disfruta. Cuando la bajada se vuelve muy inclinada o cuando hay que hilar fino entre pasos estrechos y cambios bruscos de apoyo, se agradece su estabilidad, aunque el peso y la horma más contenida le restan algo de agilidad. No desentona, pero tampoco parece diseñada para buscar el baile corto de una zapatilla más baja y nerviosa.
En asfaltos de acceso, algo que ocurre mucho en el entorno urbano y periurbano de muchas salidas, se comporta mejor de lo esperable en una trail pura. Los tacos no molestan en exceso y la espuma responde con suficiente continuidad como para que el tramo de enlace no se sienta como una penalización. Ese punto de polivalencia le da un valor práctico notable para quienes combinan ciudad y montaña en la misma salida.
Para quién tiene más sentido y para quién no tanto
Encaja muy bien en corredores de pisada neutra que buscan una compañera de largas distancias. También en quienes priorizan estabilidad, agarre y protección por encima de la ligereza. Si el objetivo es entrenar en montaña varias horas, preparar ultras o sumar kilómetros por terrenos cambiantes sin ir pensando en cada piedra, esta zapatilla tiene bastante sentido. Es una elección lógica para quienes valoran más la tranquilidad que la vivacidad.
En cambio, puede quedarse corta para pies muy anchos o para corredores que necesiten mucha amplitud en la puntera en esfuerzos de varias horas. Tampoco es la mejor opción si la prioridad absoluta es la agilidad, el ritmo alto o la sensación de correr muy cerca del suelo. Su carácter es más bien el de una compañera de fondo: consistente, protectora y segura, pero no especialmente juguetona.
Tampoco busca competir con modelos de competición de trail ni con opciones más radicales de montaña. Esa honestidad la hace más fácil de entender. No intenta ser todo a la vez, y precisamente por eso conserva una personalidad clara. En un mercado saturado de modelos que prometen de más, ese tipo de foco resulta casi refrescante.
Lo que cuenta cuando pasan las horas
En una salida larga, el valor real está en la suma de pequeñas decisiones correctas. Un collar que no destroza el tendón, una base que no se retuerce al apoyar en diagonal, una suela que se comporta mejor bajo humedad y una mediasuela que sigue respondiendo después de dos o tres horas. Esta zapatilla se construye justo sobre esa lógica. No persigue un gran gesto técnico, sino una sucesión de aciertos discretos que, juntos, hacen más llevadero el kilometraje.
También aporta una sensación de control mental que no conviene infravalorar. Cuando el terreno se complica, tener una pisada estable y un agarre convincente reduce la carga de atención. Eso permite dedicar más energía a gestionar el esfuerzo, la hidratación o la técnica, y menos a preguntarse si el pie va a resbalar en el siguiente apoyo. En ultras y entrenamientos de montaña eso vale casi tanto como una espuma más reactiva.
La clave, en el fondo, está en su coherencia. Todo en ella apunta en la misma dirección: estabilidad, protección, agarre y confort prolongado. Es una zapatilla pensada para acompañar, no para imponer ritmo. Y en trail, donde la montaña va quitando brillo y dejando solo lo esencial, esa clase de fiabilidad suele durar más que cualquier primera impresión.
Una lectura útil antes de decidirse por este modelo
Quien busque una zapatilla de trail para muchos kilómetros encontrará aquí una opción muy sólida. El nuevo agarre Vibram, la espuma más amable bajo el pie y la estructura estable alrededor de la mediasuela construyen un conjunto mucho más convincente que el de versiones previas. Sigue pesando más que algunas rivales, y su horma no es la más generosa, pero el compromiso final está bien resuelto.
Su mejor versión aparece en recorridos de fondo, rutas mixtas y días de montaña en los que la prioridad es llegar entero al final. Ahí es donde se entiende que el diseño no persigue el espectáculo sino la continuidad. Como ocurre con los buenos materiales de larga distancia, su valor no está en el primer vistazo, sino en la forma en que acompaña cuando las horas empiezan a dejar huella.
En una categoría donde abundan las promesas brillantes, esta apuesta prefiere hablar de oficio. Y eso, para mucha gente que corre por monte con regularidad, es exactamente lo que importa.

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