Carreras
La Subida al Conjuro 2026 ya tiene fecha: 13 de diciembre
Motril acogerá la carrera el 13 de diciembre; varios datos clave de esta edición aún están por anunciarse.

La XXVII Subida Pedestre al Conjuro se celebrará el 13 de diciembre de 2026 en Motril, Granada. La fecha y la localidad son los datos confirmados para la próxima edición; por ahora, no se han facilitado detalles seguros sobre la hora de salida, el recorrido, la distancia oficial ni el precio de inscripción.
La carrera vuelve a situar en el calendario una prueba de montaña con una larga trayectoria local y un nombre ligado a la subida al Conjuro. La información disponible de la edición anterior describía un recorrido exigente, pero no permite dar por hecho que esos parámetros se mantengan en 2026. Esa diferencia importa: una fecha confirmada no equivale a que estén publicadas todas las condiciones de participación.
Fecha confirmada para la edición de 2026
La cita de 2026 está fijada para el domingo 13 de diciembre en Motril, municipio de la provincia de Granada. La prueba alcanza su vigesimoséptima edición, una continuidad que habla de su arraigo en el calendario deportivo local. La jornada de diciembre ofrece, además, un marco propio: días más cortos, temperaturas potencialmente frescas y un ambiente distinto al de las carreras estivales.
La confirmación de la fecha permite a los corredores reservar el día, pero todavía no basta para organizar la participación con precisión. No constan en la información disponible la hora de salida, el punto exacto de encuentro ni el lugar de llegada. Tampoco se han comunicado el periodo de inscripción, el límite de dorsales o los plazos para recogerlos, por lo que conviene distinguir entre datos anunciados y aspectos aún pendientes de publicación.
En una carrera que asciende hacia una zona elevada, esos detalles no son menores. El horario determina cómo se afrontan la luz y el frío; el punto de salida condiciona los desplazamientos, y el lugar de meta influye en la logística de vuelta. Hasta que se publiquen las instrucciones específicas de la XXVII edición, no es prudente tratar la información de años anteriores como un programa vigente.
Qué se conoce del recorrido y qué falta por confirmar
La documentación de la edición anterior describía 18,5 kilómetros por asfalto y un desnivel positivo de 810 metros, con salida en la Plaza de la Coronación de Motril y llegada en las instalaciones del Escuadrón de Vigilancia Aérea número 9, conocido como EVA 9. Ese perfil dibuja una prueba de subida sostenida, no una carrera llana en la que baste con mantener un ritmo uniforme. Sin embargo, no hay confirmación de que la distancia, el desnivel o los puntos de salida y meta se repitan en 2026.
En aquella edición, el itinerario publicado pasaba por distintos tramos urbanos y carreteras de la zona, y cruzaba los términos municipales de Motril, Lújar y Gualchos-Castell. La subida progresiva convertía la carretera en una especie de hilo que conectaba la ciudad con la montaña. Para la convocatoria de 2026, no se han difundido un mapa, un perfil altimétrico ni una relación oficial de vías; por eso, cualquier descripción precisa del trazado actual sería prematura.
La diferencia entre conocer el carácter general de una prueba y tener su recorrido actualizado es esencial para preparar una carrera con desnivel. La pendiente acumulada, los cambios de carretera, la exposición al viento y la ubicación de los avituallamientos modifican tanto el esfuerzo como las necesidades de cada corredor. La cifra de 810 metros sirve como referencia histórica de la edición anterior, pero no debe utilizarse para planificar la de 2026 sin una confirmación expresa de la organización.
Una subida que exige algo más que velocidad
Una carrera ascendente suele premiar la dosificación antes que la salida explosiva. En los primeros kilómetros, la sensación de ir fresco puede empujar a correr por encima de las posibilidades; más adelante, cuando la pendiente se sostiene, ese exceso se cobra en forma de piernas pesadas y respiración desordenada. Si la próxima edición conserva un trazado de subida, regular el esfuerzo tendrá más valor que perseguir un ritmo idéntico en todos los tramos.
El desnivel también cambia la manera de leer el recorrido. En una carretera ascendente, el ritmo por kilómetro puede ralentizarse aunque el esfuerzo siga siendo constante. Los corredores experimentados suelen prestar atención a la respiración, la sensación muscular y la capacidad de mantener una zancada cómoda, en lugar de interpretar cada variación del reloj como una señal de que algo va mal. Ese enfoque resulta especialmente pertinente en una prueba cuyo perfil definitivo todavía no se ha publicado.
La bajada, si forma parte del trazado final, tampoco es un descanso automático. El impacto repetido puede castigar cuádriceps y articulaciones, mientras que el cansancio reduce la precisión al apoyar el pie. Por eso, la preparación general para una carrera de montaña por carretera suele combinar resistencia, trabajo de fuerza y familiaridad con pendientes, siempre adaptados al nivel personal. Las exigencias concretas de la prueba dependerán del recorrido oficial de 2026, no solo de su nombre.
Motril y el Conjuro, dos escalas de una misma carrera
La identidad de la Subida Pedestre al Conjuro nace del contraste entre el entorno urbano de Motril y el ascenso hacia una cota más elevada. Ese tránsito transforma la carrera en algo más que una sucesión de kilómetros: el paisaje cambia mientras el esfuerzo aumenta, y la meta en altura —cuando se ha situado allí en ediciones anteriores— convierte la llegada en el desenlace natural de la subida. Para 2026, la ubicación exacta de la meta aún necesita confirmación oficial.
La convocatoria anterior planteaba un final dentro de las instalaciones del EVA 9, un elemento poco habitual que distinguía la prueba de una carrera urbana convencional. El acceso a un recinto de estas características requiere coordinación y medidas organizativas específicas. No debe darse por sentado que ese punto volverá a utilizarse: la localización anunciada para aquella edición constituye un antecedente, no una garantía para la siguiente.
También es una prueba con dimensión territorial. El recorrido de años anteriores vinculaba varios municipios y carreteras, de modo que el evento implicaba coordinación más allá de la línea de salida. Cortes de tráfico, seguridad y asistencia médica son piezas discretas pero decisivas para que una carrera en carretera funcione. La información completa de 2026 tendrá que aclarar cómo se resuelven esas cuestiones y qué zonas se verán afectadas durante la jornada.
Solidaridad y organización: antecedentes de la prueba
La edición anterior incorporó una vertiente solidaria vinculada a la Fundación Josep Carreras contra la Leucemia: se anunció una aportación de un euro por inscripción y la posibilidad de colaborar mediante un dorsal cero destinado a la investigación. Es un antecedente relevante para entender la trayectoria reciente de la prueba, aunque no se ha confirmado que esa fórmula se repita en 2026. La causa y el mecanismo de colaboración deben verificarse en la información de esta edición.
En aquella convocatoria también se describió una organización con apoyo del Club de Atletismo Pazito a Pazito, el Ayuntamiento de Motril y el EVA 9, además de coordinación con servicios de seguridad y Protección Civil. Se mencionaban avituallamientos aproximadamente cada cinco kilómetros y asistencia mediante ambulancias de soporte vital básico. Estos datos reflejan el nivel logístico que puede requerir una subida de carretera, pero no sustituyen al dispositivo que se anuncie para la nueva fecha.
La distancia entre municipios y el desnivel hacen que la seguridad no dependa solo de tener personal en la salida y la meta. En una prueba de este tipo importan la vigilancia de los cruces, la comunicación entre equipos, la atención sanitaria y la respuesta ante cambios meteorológicos. El reglamento de 2026 será el documento que permita conocer con precisión las obligaciones de los participantes y los recursos previstos durante el recorrido.
Inscripciones, precio y logística todavía sin anunciar
Por el momento no constan el precio de inscripción, las fechas de apertura y cierre ni el límite de participantes de la XXVII edición. En la convocatoria anterior se comunicó una tarifa de 17 euros, un máximo de 250 corredores y el cierre de inscripciones unos días antes de la carrera. Esas condiciones pertenecen a una edición previa y no deben interpretarse como las de 2026.
Tampoco se ha confirmado cómo se recogerán los dorsales ni si habrá servicios de transporte, guardarropa o traslado desde la meta. En la información anterior figuraba un autobús-ropero entre la Plaza de la Coronación y el EVA 9, además de una ventana de recogida de dorsales el día de la carrera. Son medidas ligadas a una salida y una llegada concretas; si cambia el trazado, también puede cambiar la logística. La publicación de un reglamento actualizado será clave para saber qué servicios se mantienen.
Hasta que se comuniquen esos datos, la planificación más sensata consiste en reservar la fecha sin asumir costes, horarios ni condiciones que todavía no están publicados. En particular, no hay base para afirmar que el mismo día de la prueba se admitirán inscripciones o que se repetirá el sistema de cortes de tiempo de años anteriores. La edición precedente establecía controles en La Garnatilla y en el cruce de Gualchos-Castell, pero los puntos y límites de 2026 no están confirmados.
Una cita de diciembre a la espera de su reglamento
La XXVII Subida Pedestre al Conjuro ya tiene un dato fundamental: se celebrará el 13 de diciembre de 2026 en Motril. Su larga denominación y sus ediciones anteriores apuntan a una carrera con identidad propia, asociada al esfuerzo de subir desde la ciudad hacia el entorno del Conjuro. El resto de la ficha —distancia, perfil, horario, inscripción y servicios— deberá completarse con información oficial de esta convocatoria.
La prudencia no resta interés a la prueba; evita que la memoria de una edición anterior se confunda con el reglamento de la siguiente. En las carreras que cambian de año, incluso un recorrido conocido puede sufrir ajustes por seguridad, permisos o logística. La referencia más fiable para los participantes será el anuncio específico de 2026, especialmente en lo relativo al trazado y a las condiciones de acceso a la meta.
Con la fecha fijada, Motril volverá a recibir una carrera que une actividad deportiva y territorio en pleno invierno. Cuando se conozcan los detalles pendientes, será posible valorar con precisión la exigencia, los horarios y la organización de la jornada. De momento, el calendario ya señala el 13 de diciembre; el perfil de la subida, en cambio, sigue a la espera de su versión definitiva.
Dónde dormir en Motril
Alojamiento disponible del 12 al 14 de diciembre de 2026.
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