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Carreras

Montserrat recibe una nueva edición de la Cursa de l’Alba

El clásico de Montserrat vuelve a Collbató con dos recorridos y un ascenso que marca la jornada.

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Corredores suben por las escaleras de piedra de Montserrat durante la Cursa de l'Alba de 2026.

Planifica la carrera

La Cursa de l’Alba regresará a Collbató el sábado 7 de noviembre de 2026 para celebrar su 38.ª edición, dedicada al Memorial Martí Gil. La jornada reúne dos pruebas de montaña: el recorrido principal, de unos 22 kilómetros, y la MitjAlba, de 12. La organización anuncia que las inscripciones están agotadas, así que la disponibilidad de dorsales debe confirmarse únicamente en sus canales oficiales.

El atractivo de la cita va más allá de la distancia. La carrera discurre por el entorno de Montserrat y lleva a los participantes desde las calles de Collbató hasta senderos rocosos, escaleras y caminos de altura. En el trazado largo, el paso por el monasterio y la subida a Sant Jeroni convierten la jornada en una prueba de desnivel, resistencia y destreza en terreno técnico, no solo de velocidad.

Una carrera de montaña con historia en Collbató

La edición de 2026 está anunciada para el 7 de noviembre en Collbató, municipio de la provincia de Barcelona situado junto al macizo de Montserrat. La salida principal figura a las 9:00 desde el Passeig Mansuet. La carrera lleva el nombre de Memorial Martí Gil y alcanza las 38 ediciones, una continuidad poco habitual en el calendario de pruebas de montaña.

El paisaje explica buena parte de su identidad. Montserrat aparece como una sucesión de agujas y paredes de roca, pero el recorrido no es una postal inmóvil: obliga a cambiar de ritmo, apoyar con atención y gestionar tramos muy distintos. El paso desde el núcleo urbano a las pistas y senderos hace que la carrera combine ambiente de pueblo y montaña exigente en una misma mañana.

La información disponible presenta dos distancias para la jornada: la Cursa de l’Alba, de aproximadamente 22 kilómetros, y la MitjAlba, de 12. La prueba larga se identifica también con una distancia de 22,2 kilómetros en la ficha de recorrido. Esa pequeña diferencia responde a la forma de presentar el trazado y no a una tercera modalidad. No hay base suficiente para considerar los 42 kilómetros mencionados en un resultado secundario como una distancia confirmada de esta edición.

Dos recorridos y exigencias diferentes

La carrera principal suma alrededor de 1.200 metros de desnivel positivo, según los datos publicados para el recorrido de 22,2 kilómetros. El desnivel acumulado no cuenta toda la historia: la sucesión de escaleras, senderos estrechos y descensos técnicos puede resultar más determinante que una cifra aislada. Es una distancia que exige experiencia en montaña o, como mínimo, una preparación específica para correr y caminar con soltura sobre terreno irregular.

La MitjAlba propone 12 kilómetros y cerca de 600 metros de desnivel positivo. Es más corta, pero no debe confundirse con una carrera llana o sencilla por definición. Las pendientes y el tipo de suelo siguen obligando a dosificar el esfuerzo y a prestar atención a cada apoyo. Su salida está indicada a las 10:00 en la información de referencia, una hora distinta de la prueba larga.

Ambas modalidades tienen entidad propia. La documentación consultada señala que no se puede cambiar de distancia una vez elegida la inscripción; por eso, la decisión debe tomarse considerando el desnivel, la experiencia en senderos y el tiempo disponible para completar el recorrido. La cifra de kilómetros orienta, pero en una carrera de montaña el perfil y la tecnicidad pesan tanto como la distancia.

El trazado largo, de Collbató a Sant Jeroni

El recorrido de 22,2 kilómetros comienza en Collbató, a unos 360 metros de altitud según la descripción disponible. Los primeros kilómetros atraviesan calles del municipio y enlazan con un tramo de carretera y escaleras. Después, el itinerario gana terreno por caminos que rodean la parte media del macizo, con un perfil inicial más amable antes de afrontar la subida principal.

La ascensión conduce hacia el Pla de Sant Miquel y continúa por una pista amplia de hormigón hasta el entorno del monasterio de Montserrat, situado aproximadamente en el kilómetro 8. Es uno de los puntos reconocibles del recorrido y también un lugar donde los acompañantes pueden acercarse siguiendo las indicaciones de acceso disponibles. En una carrera que atraviesa un espacio natural protegido, los desplazamientos del público deben respetar las normas locales y no interferir con el paso de los corredores.

Tras el monasterio llega el tramo más característico y exigente: más de 1.200 escalones combinados con sendero en dirección a Sant Jeroni, a 1.236 metros de altitud. El ascenso no se resuelve necesariamente corriendo; caminar con decisión puede ser más eficiente, sobre todo cuando la pendiente y la irregularidad del terreno elevan el coste de cada zancada. La cima marca el punto culminante de la ruta y exige reservar fuerzas para el regreso.

La bajada incluye un breve retorno por el mismo sector antes de continuar hacia el Pla de Sant Miquel y afrontar el descenso final. La descripción del trazado destaca que esa última parte es técnica. En terreno pedregoso, la fatiga puede afectar al equilibrio y a la capacidad de elegir apoyos, de modo que la carrera no termina al coronar Sant Jeroni: la gestión de la bajada forma parte esencial del resultado y de la seguridad.

Horarios, controles y límite de tiempo

La salida de la prueba larga está prevista para las 9:00 y la de la MitjAlba, para las 10:00. Para el recorrido principal, la información publicada fija un tiempo máximo de 4 horas y 30 minutos, con cierre de meta a las 13:30. También recoge controles horarios en el aparcamiento de Les Coves, en el kilómetro 2, con paso límite a las 9:30; en el monasterio, cerca del kilómetro 8, antes de las 10:30; y en las rampas de hormigón, hacia el kilómetro 11, antes de las 11:15.

Estos cortes sirven para ordenar la prueba y retirar del recorrido a quienes ya no pueden completarla dentro del horario previsto. No son una referencia de ritmo universal: las condiciones del suelo, el estado físico y la congestión en los tramos estrechos pueden alterar el avance. Además, el límite general corresponde al trazado largo y no debe aplicarse automáticamente a la MitjAlba sin consultar su reglamento específico.

En la montaña, el tiempo de carrera también depende del entorno. Una mañana fría, la humedad sobre la roca o una temperatura más alta de lo esperado cambian la sensación de esfuerzo y la tracción. La fecha cae en noviembre, por lo que resulta razonable prever variaciones térmicas entre la salida, los sectores expuestos y las zonas de sombra, sin dar por sentado un pronóstico concreto con tanta antelación.

Avituallamientos y condiciones del entorno

El trazado largo contempla avituallamientos en el Pla de Sant Miquel, alrededor de los kilómetros 7 y 17, en la ermita de Sant Jeroni, aproximadamente en el kilómetro 12, y en meta. La información disponible menciona agua, bebida isotónica, fruta y frutos secos. También indica que no se proporcionan vasos, así que el reglamento y las instrucciones de la organización deben consultarse para saber qué recipiente reutilizable se exige o se recomienda llevar.

La cobertura de teléfono móvil puede ser escasa o inexistente en algunos sectores. No es un detalle menor en un recorrido que atraviesa zonas de montaña: la navegación y la comunicación no deben depender exclusivamente del móvil. La señalización de carrera y las indicaciones de los responsables son las referencias principales, mientras que cada participante debe respetar las instrucciones de seguridad y permanecer en el itinerario marcado.

Montserrat es un espacio natural sensible, con senderos compartidos y sectores de roca donde salir del camino puede causar daños o aumentar el riesgo de caída. Mantenerse en el trazado, no arrojar residuos y evitar bloquear los pasos estrechos son gestos sencillos que ayudan a preservar el entorno y a que la carrera fluya. En las bajadas, dejar espacio y no adelantar de forma imprudente también contribuye a la seguridad colectiva.

Inscripciones, precios y recogida del dorsal

La página de la prueba recogida en la información de referencia indica que las inscripciones están agotadas. Sin embargo, otra plataforma presenta un periodo de inscripción hasta el 31 de octubre de 2026 y muestra la convocatoria como abierta. Ante esa discrepancia, el estado más prudente es tomar como referencia la comunicación vigente de la organización y verificar si existe una lista de espera o alguna actualización, sin asumir que quedan dorsales disponibles.

Los precios publicados para el recorrido largo varían entre 35 y 45 euros, según la fecha de inscripción. La información también contempla un descuento de 5 euros para miembros del club 4000 Peus y un suplemento de 3 euros por seguro de día para corredores sin licencia FEEC o FEDME. Estas cantidades pueden estar sujetas a las condiciones de cada tramo de inscripción y no confirman por sí solas la disponibilidad de plazas.

La recogida de dorsales figura para el viernes 6 de noviembre, de 17:00 a 20:00, y el sábado 7, de 7:30 a 8:45, en El Casinet, en el Passeig Mansuet. La organización recomienda la recogida del viernes para reducir las colas de la mañana de carrera. La inscripción incluye, según la información consultada, chip, camiseta técnica conmemorativa, avituallamientos y servicio de guardarropa.

También se indican condiciones de devolución: reembolso del 50% hasta el 31 de octubre y ninguna devolución desde el 1 de noviembre. Como los plazos y la política pueden variar si se actualiza el reglamento, conviene leer las condiciones asociadas al dorsal antes de formalizar cualquier pago. En esta edición, el dato más práctico para quien aún no se ha inscrito es que la disponibilidad anunciada no es uniforme en todas las plataformas.

Una edición vinculada al campeonato XTERRA

La prueba aparece asociada en la información de referencia al Campeonato Europeo XTERRA de trail running y cuenta con apoyo de la FEEC. Esa vinculación eleva el interés deportivo del evento y puede atraer a corredores con objetivos competitivos, además de participantes que acuden por la tradición y el paisaje. No convierte, por sí misma, a cada corredor en parte de una competición de élite: la carrera conserva distintas formas de vivir el reto.

La combinación de una cita con larga trayectoria y un marco tan reconocible crea una atmósfera particular. En los tramos urbanos se percibe la cercanía de Collbató; más arriba, el sonido de la carrera se reduce a las pisadas sobre la piedra, la respiración y las indicaciones entre corredores. La montaña impone otro ritmo, menos uniforme que el de una prueba de asfalto y mucho más dependiente de la lectura del terreno.

El nombre Memorial Martí Gil aporta además una dimensión conmemorativa a la jornada. La continuidad de la carrera y su arraigo local la distinguen de los eventos creados únicamente alrededor de una marca o de una distancia. Para quienes siguen el calendario catalán de trail, la prueba es una referencia de otoño por la suma de tradición, paisaje y recorrido técnico.

Qué conviene valorar antes de elegir distancia

La distancia corta puede parecer accesible por sus 12 kilómetros, pero el desnivel positivo aproximado de 600 metros requiere una base física adecuada y familiaridad con las pendientes. La prueba larga eleva la exigencia con unos 22 kilómetros, alrededor de 1.200 metros positivos y un descenso final técnico. No existe una equivalencia directa entre estos recorridos y sus versiones sobre asfalto: el ritmo por kilómetro pierde valor cuando la superficie y la inclinación cambian de manera constante.

La experiencia previa en senderos ayuda a reconocer cuándo correr y cuándo caminar, cómo descender con control y cómo evitar gastar energía en las primeras rampas. También importa el calzado: la suela debe ofrecer agarre en superficies irregulares y la zapatilla tiene que estar probada antes de competir. Estrenar material el día de la prueba añade una variable innecesaria, especialmente en un recorrido con escaleras y piedra.

La preparación no consiste únicamente en acumular kilómetros. El trabajo de fuerza, el equilibrio y la práctica de subidas y bajadas aportan recursos para responder a un terreno quebrado. En carreras de montaña, una estrategia prudente suele reservar energía para la segunda mitad, cuando el cansancio y la técnica del descenso pueden pesar más que la velocidad inicial. La recomendación general no sustituye una valoración médica ni un plan individual, sobre todo ante lesiones o condiciones de salud previas.

Montserrat, protagonista de una jornada de noviembre

El macizo de Montserrat transforma cada tramo en un cambio de escala: las calles de Collbató quedan atrás y las paredes rocosas ocupan el horizonte. El monasterio ofrece un punto reconocible en mitad del recorrido, pero el ascenso a Sant Jeroni desplaza la atención hacia el esfuerzo inmediato. Desde los escalones, la carrera se vuelve una sucesión de decisiones pequeñas: dónde apoyar, cuánto reservar y cuándo recuperar el aliento.

La edición del 7 de noviembre de 2026 reúne así una prueba larga de montaña y una modalidad más corta en un mismo escenario. La inscripción agotada que anuncia la página de carrera, los horarios y las condiciones de acceso pueden actualizarse, de modo que la información definitiva debe contrastarse con la organización. Lo que no cambia es el carácter del desafío: una ruta de Montserrat donde la técnica y la paciencia cuentan tanto como las piernas.

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Dónde dormir en Collbató

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