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Carreras

Cerro de la Marmota 2026: fecha, distancias y situación

El calendario apunta al 29 de noviembre, aunque la organización comunicó el fin de una prueba con 15 años de historia.

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Corredores y caminantes en los caminos de tierra de la Carrera y Marcha Popular Solidaria Cerro de la Marmota 2026.

Planifica la carrera

La edición de 2026 de la Carrera y Marcha Popular Solidaria Cerro de la Marmota aparece anunciada para el 29 de noviembre en Colmenar Viejo, con recorridos de 10 y 20 kilómetros. Sin embargo, la fecha publicada en una plataforma de eventos no despeja una contradicción importante: la Asociación Pablo Ugarte, organizadora de la cita durante 15 años, anunció que dejaría de celebrarla. Por eso, no es prudente presentar la convocatoria de 2026 como confirmada mientras no exista una comunicación inequívoca de la organización.

La prueba había reunido carreras y marchas senderistas, y destinaba su recaudación a la lucha contra el cáncer infantil. La información disponible sobre el calendario de 2026 convive con el anuncio de suspensión difundido por la asociación; además, una ficha de evento indica que sus datos no han sido verificados por el organizador. El principal dato para el lector no es solo la fecha, sino la falta de confirmación oficial de que la carrera vaya a celebrarse.

Qué se sabe de la edición anunciada para 2026

La fecha que aparece en la ficha de un agregador es el domingo 29 de noviembre de 2026 y la localidad indicada es Colmenar Viejo, en la Comunidad de Madrid. Esa misma ficha recoge modalidades de 10 y 20 kilómetros para correr y caminar, además de una actividad de zumba. También atribuye la organización a la Asociación Pablo Ugarte y menciona la colaboración municipal. Son datos publicados por una plataforma externa, no una confirmación reciente atribuible directamente a la asociación.

La ficha sitúa el evento en la calle de Ramón y Cajal, mientras que la información de ediciones anteriores identifica la calle o el entorno del Polideportivo Municipal La Magdalena como punto de salida. La diferencia puede deberse a cambios logísticos, a una dirección de referencia o a información desactualizada. No conviene dar por fijados el lugar de salida, los horarios ni los servicios de 2026 hasta que la entidad organizadora o el Ayuntamiento publiquen los detalles de esa edición.

También circulan horarios asociados a ediciones previas. En una descripción se indica que la distancia larga salía a las 10:00 y la corta a las 11:00, mientras que la comunicación municipal sobre la edición de 2025 situaba el comienzo de las actividades desde las 09:00. Esa variación refuerza la necesidad de no trasladar horarios antiguos a una convocatoria futura. La hora de salida de 2026 no queda acreditada con la información disponible.

Algo parecido ocurre con el precio, la inscripción, los avituallamientos y la comida al terminar. En años anteriores se mencionaron servicios para participantes y una comida vinculada al evento, pero las condiciones pueden cambiar de una edición a otra. No hay una tarifa fiable ni un periodo de inscripción verificable para 2026 en los datos consultados, de modo que cualquier cifra concreta sería especulativa.

La suspensión anunciada y la contradicción de los calendarios

La Asociación Pablo Ugarte comunicó que no volvería a organizar la marcha senderista Cerro de la Marmota. Según la información publicada sobre ese anuncio, la decisión se tomó después de una reflexión prolongada y no respondió a un incidente concreto. La cita había crecido desde una iniciativa de carácter casi familiar hasta convertirse en un evento que exigía una considerable carga de trabajo a sus cuatro organizadores voluntarios, además de coordinar colaboradores y participantes.

La asociación explicó que externalizar la organización no era una solución adecuada para su proyecto. Le preocupaba perder el trato cercano con quienes acudían y no poder garantizar que los ingresos siguieran destinándose íntegramente a la investigación del cáncer infantil. La causa solidaria estaba en el centro de la identidad de la prueba, pero sostenerla también dependía del tiempo y la capacidad de un equipo reducido.

La última edición celebrada que recogen los datos de referencia fue la XIV, el 30 de noviembre de 2025. La comunicación municipal de aquel año describió carreras y marchas de 10 y 20 kilómetros, con salida desde la calle Magdalena, y señaló que la recaudación se destinaba a la lucha contra el cáncer infantil. El anuncio posterior de que el evento no continuaría entra en conflicto con la ficha que lo programa para noviembre de 2026.

Ese choque entre fuentes no debe resolverse suponiendo que la fecha más reciente en un calendario equivale a una confirmación. Los agregadores pueden conservar anuncios antiguos o replicar datos sin validar, mientras que una decisión comunicada por la entidad responsable tiene un peso distinto. Con la información disponible, la convocatoria de 2026 debe considerarse no confirmada y su continuidad, en duda, aunque una ficha pública todavía muestre una fecha concreta.

La asociación agradeció a participantes, voluntarios, entidades colaboradoras y vecinos el apoyo prestado durante los 15 años de actividad. La posibilidad de que el evento regresara en el futuro no equivale a anunciar una nueva edición. Hasta que exista un comunicado específico que revierta la decisión o confirme otra organización, no hay base suficiente para asegurar que las pruebas de 10 y 20 kilómetros vayan a disputarse en 2026.

Cómo era la carrera y qué ofrecían sus modalidades

En sus ediciones anteriores, el evento combinaba carreras populares y marchas senderistas de 10 y 20 kilómetros. La propuesta permitía participar corriendo o caminando y acercaba a perfiles distintos a una misma jornada: desde quienes buscaban completar un recorrido deportivo hasta grupos y familias interesados en una actividad al aire libre con propósito solidario. La ficha de 2026 añade una clase magistral de zumba, pero no hay confirmación de que ese programa vaya a repetirse.

Los recorridos descritos mezclaban calles del municipio con pistas de tierra y caminos del entorno rural. No se trataba, según las referencias disponibles, de un circuito técnico de montaña, aunque tampoco de una carrera urbana totalmente llana. El suelo podía alternar asfalto, tierra compacta y tramos con grava o irregularidades, con repechos suaves que rompían el ritmo constante. La combinación de superficies y el perfil ondulado eran parte de su carácter.

La distancia de 10 kilómetros ofrecía una experiencia más breve, aunque el terreno podía exigir ajustes de ritmo respecto a una prueba completamente asfaltada. En los 20 kilómetros, la duración y la repetición de los falsos llanos hacían más relevante gestionar el esfuerzo y acostumbrarse a correr durante más tiempo sobre pistas. Para quienes elegían la marcha, el recorrido permitía completar la jornada sin convertirla en una competición por el cronómetro.

La salida de ediciones anteriores se vinculó al Polideportivo Municipal La Magdalena o a la calle Magdalena, en Colmenar Viejo. Desde allí, el trazado conectaba el casco urbano con caminos abiertos del entorno. Algunas descripciones mencionan vistas hacia la Sierra de Guadarrama y la zona de la presa de Santillana, pero el itinerario preciso podía depender de la edición. Esos detalles históricos no deben confundirse con un mapa confirmado para 2026.

El valor de la cita no se explicaba solo por el recorrido. La organización la impulsaba para recaudar fondos destinados a la investigación del cáncer infantil, y esa finalidad daba sentido a la participación de corredores, caminantes y colaboradores. En 2025, el Ayuntamiento señaló que la recaudación se destinaba íntegramente a esa causa. La suspensión anunciada pone fin, al menos por ahora, a una fórmula que combinaba deporte popular y apoyo solidario.

Terreno, preparación y material en una eventual convocatoria

Mientras no se confirme una nueva edición, cualquier preparación específica para noviembre de 2026 sería prematura. No obstante, las características de los recorridos anteriores permiten explicar qué podía exigir la prueba si se recuperara con un formato parecido. Para los 10 kilómetros, era útil llegar con una base de carrera continua y cierta adaptación a caminos; para los 20, la resistencia sostenida y la familiaridad con la tierra cobraban más importancia. El ritmo debía ajustarse al esfuerzo y no únicamente al tiempo por kilómetro.

Los entrenamientos realizados siempre sobre asfalto liso no reproducen del todo las pequeñas correcciones que exige una pista. La tierra compacta, la grava suelta y los cambios de superficie obligan a estabilizar el apoyo y a estar atento al terreno. También conviene practicar en recorridos con subidas y bajadas suaves, donde mantener exactamente el mismo ritmo puede costar más energía que correr por una superficie plana.

En una preparación general, la progresión importa más que acumular sesiones exigentes. Los rodajes suaves ayudan a construir resistencia, mientras que las salidas algo más largas permiten acostumbrarse al tiempo en movimiento. Un trabajo de fuerza básico puede complementar la carrera, especialmente para mantener la estabilidad cuando las piernas se fatigan. La carga debe adaptarse a la experiencia, la salud y el tiempo disponible de cada corredor, sin convertir la referencia de una prueba en una obligación para entrenar de más.

El material también depende del estado real del recorrido y de las condiciones meteorológicas. En superficies firmes y mixtas, unas zapatillas de asfalto con suela adecuada pueden resultar suficientes; si predominan pistas húmedas o resbaladizas, un modelo de trail ligero podría aportar más agarre. No hay una elección universal: la comodidad, el ajuste y la experiencia previa sobre tierra pesan más que estrenar un modelo para una carrera.

Colmenar Viejo puede registrar mañanas frías a finales de noviembre, y el viento o la lluvia pueden cambiar la sensación térmica y el estado de los caminos. Esa descripción es una referencia estacional, no una previsión para el 29 de noviembre de 2026. La ropa técnica por capas, los guantes finos si se necesitan y los calcetines ya probados en entrenamientos suelen ser opciones más sensatas que improvisar el día de la prueba. El barro y la humedad solo pueden valorarse con una previsión meteorológica próxima a la fecha.

En la distancia larga, la hidratación y la alimentación se deben probar con antelación en salidas de duración parecida. No es necesario incorporar geles o bebidas nuevas por el mero hecho de que aparezcan en recomendaciones generales. En las marchas, el ritmo y las necesidades pueden ser diferentes a los de la carrera, por lo que también importa adaptar el equipo a la duración prevista. Sin información oficial de 2026, no puede asegurarse cuántos puntos de avituallamiento habría ni qué productos ofrecerían.

La dimensión solidaria que marcó quince años de historia

La Asociación Pablo Ugarte convirtió la cita en una iniciativa sostenida por voluntariado y por la colaboración local. Durante 15 años, corredores y caminantes participaron en una jornada cuya recaudación apoyaba la investigación del cáncer infantil. La continuidad del evento dependía, por tanto, tanto del entusiasmo de quienes acudían como de una estructura organizativa capaz de gestionar permisos, seguridad, recorridos, inscripciones y atención a los participantes.

Ese trabajo suele quedar fuera de la imagen más visible de una carrera, la salida y el paso por meta. Sin embargo, organizar un evento popular requiere coordinar tareas durante meses y asumir responsabilidades que aumentan cuando crece el número de participantes. En este caso, la asociación explicó que el tamaño alcanzado había elevado la carga para un equipo de cuatro personas voluntarias. La decisión de parar refleja también los límites prácticos de sostener una iniciativa benéfica sin ampliar su estructura.

La negativa a externalizar el evento respondía a una preocupación por conservar su cercanía y el destino de los fondos. No se trataba únicamente de mantener una fecha en el calendario, sino de proteger la forma en que se vinculaban organización, causa solidaria y participantes. Para muchos asistentes, correr o caminar en Colmenar Viejo significaba apoyar una investigación y compartir una jornada con otras personas comprometidas con el mismo objetivo.

La suspensión anunciada no borra lo recaudado ni el efecto de las ediciones anteriores. Tampoco implica que la asociación haya abandonado su labor contra el cáncer infantil: la información disponible se refiere al fin de la organización de esta prueba concreta. El legado de la carrera está ligado a los fondos recaudados y a la red de voluntarios y colaboradores que la hizo posible, no solo a su presencia anual en el calendario deportivo.

Qué debe comprobarse antes de darla por celebrada

La información esencial que falta es una confirmación directa de que la organización haya reactivado el evento o de que otra entidad haya asumido formalmente su celebración. Una fecha en una plataforma externa, incluso acompañada de modalidades y una dirección, no resuelve esa cuestión si la propia ficha indica que el organizador no está verificado. La confirmación debe aclarar quién organiza la prueba y si la convocatoria sigue adelante.

También habría que comprobar si se mantienen las distancias de 10 y 20 kilómetros, si continúa la opción senderista y dónde se ubican exactamente la salida y la meta. Los horarios históricos no bastan para planificar el desplazamiento, y tampoco permiten saber si habrá actividades paralelas, servicios de guardarropa, avituallamientos o comida para los participantes. El precio y las condiciones de inscripción requieren la misma cautela.

Si la prueba se recuperase, el anuncio debería precisar cómo se gestionaría la recaudación y qué entidad la recibiría. Ese dato es especialmente relevante porque la finalidad benéfica fue central durante las ediciones anteriores. Una convocatoria completa no solo necesita fecha y distancia: también debe explicar con claridad la organización, el recorrido y el destino solidario de los fondos.

Por ahora, la lectura más fiel de los datos es que existe una fecha publicada para el 29 de noviembre de 2026, pero también un anuncio de la Asociación Pablo Ugarte que pone fin a la organización del evento. La última edición documentada se celebró en 2025. Esa combinación impide presentar la cita como una carrera confirmada y obliga a distinguir entre una ficha de calendario y una convocatoria oficial.

Durante quince años, la prueba reunió actividad física y solidaridad en los caminos de Colmenar Viejo. Su posible regreso dependería de una comunicación nueva y de una estructura capaz de sostenerla sin perder el propósito que la definió. Hasta entonces, la noticia central es la suspensión anunciada y la incertidumbre sobre 2026, no una inscripción cuya apertura no está acreditada.

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