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Carreras

La Xispada 2026: fecha, recorrido, precio y clave del evento

La cita ciclista de Sallent combina rutas GPS, ambiente de comunidad y turismo activo en el Bages.

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Ciclistas de montaña en una ruta de la Xispada

Planifica la carrera

La Xispada se ha consolidado como una jornada ciclista distinta dentro del calendario de experiencias de montaña en Catalunya: menos carrera convencional y más exploración guiada por GPS, con el Hotel Mas de la Sala, en Sallent, como epicentro y con un formato pensado para sumar bicicleta, paisaje y convivencia. La edición de 2026 está fijada para el domingo 4 de octubre, con salida a las 09:00, y mantiene su identidad como propuesta de MTB y e-bike en el entorno de Montserrat North.

La prueba llega con un planteamiento que rompe con la lógica clásica de dorsal, cronómetro y clasificación. Aquí importan el terreno, la navegación y la libertad de elegir ruta. En la información publicada por los organizadores y por los calendarios especializados, el precio parte de 15 euros en la edición de 2026, mientras que la edición anterior se movió en una horquilla más baja. La diferencia no es menor: refleja un evento que está creciendo en ambición, en servicios y en relato territorial.

Un formato que mezcla aventura, navegación y experiencia social

La Xispada no funciona como una marcha al uso. Su propuesta se apoya en una idea muy clara: el participante no sigue una cinta continua ni queda atado a un único itinerario, sino que se mueve con tracks de GPS y decide hasta dónde quiere llegar, qué trazado probar y con qué intensidad afrontar la jornada. Ese enfoque le da un aire de parque de juegos para ciclistas, pero sin perder el vínculo con la montaña real, la física, la que exige piernas, técnica y atención al terreno.

El proyecto se presenta como un bikepark virtual en el que la montaña se transforma en una especie de tablero abierto. No hay señalización física permanente, y eso cambia por completo la experiencia: obliga a leer el recorrido, interpretar el dispositivo y aceptar que el disfrute también está en orientarse. Para algunos ciclistas, ese detalle es casi anecdótico; para otros, es el corazón mismo del evento, porque devuelve a la bicicleta ese componente de exploración que a menudo se diluye en las pruebas más masivas.

También hay un elemento social muy marcado. La Xispada se apoya en puntos de encuentro, los llamados Oasis, pensados para parar, recuperar fuerzas y compartir ambiente con otros participantes. No se trata solo de pedalear, sino de hacer una pausa con comida, bebida y producto local, un recurso que acerca el evento a la cultura del territorio y le da una textura más cercana a una jornada de escapada que a una mera actividad deportiva de paso rápido.

Fecha, lugar y datos prácticos de la edición de 2026

La edición de 2026 está prevista para el domingo 4 de octubre, con salida a las 09:00 y epicentro en el Hotel Mas de la Sala, en Sallent, provincia de Barcelona. Ese lugar no es un simple punto logístico: actúa como salida y llegada, y además ordena toda la experiencia de la jornada. La referencia geográfica importa porque sitúa el evento en el corazón de un territorio que ha hecho del ciclismo una vía de promoción económica y turística.

Según la ficha publicada en Runedia, el precio de inscripción parte de 15 euros para 2026. En la edición de 2025, distintas informaciones periodísticas situaban la tarifa en 25 euros e incluían bolsa multiuso, avituallamientos con productos locales y acceso a las rutas y a los puntos Oasis. Esa evolución deja entrever un evento que se apoya cada vez más en la experiencia completa y no solo en el acceso a un recorrido. El valor añadido no está en una meta cerrada, sino en el paquete de servicios que acompaña la jornada.

La edición de 2025 se celebró además en un formato que ya apuntaba hacia esta lógica de libertad y navegación. La descripción hablaba de más de 10 rutas disponibles, con trayectos para diferentes niveles y con presencia de trazados suaves y otros más técnicos. La edición de 2026 mantiene esa misma línea conceptual, reforzada por la idea de autonomía horaria y por la promesa de un sistema de rutas que permite elegir el nivel de exigencia con bastante margen.

Rutas, niveles y terreno: lo que define la experiencia sobre la bici

Uno de los rasgos más llamativos de La Xispada es que no se agota en una sola distancia. La información de referencia menciona recorridos de 10, 15, 30, 40, 60 y hasta 100 kilómetros en la propuesta inicial difundida por Montserrat North Face, una cifra que deja claro el abanico de posibilidades. No todas las personas llegan con la misma forma física ni con la misma relación con la montaña, y el evento parece construido precisamente sobre esa diversidad.

El terreno combina pista, senderos y puntos técnicos, con una distribución que varía según la edición, pero que siempre apunta a una mezcla de navegación y disfrute del paisaje. En la ficha de 2026 aparecen porcentajes de recorrido que dibujan bien la naturaleza del trazado: predominio de sendero, presencia de pista o camino de tierra y una parte menor de asfalto. Ese equilibrio suele gustar a quien busca una jornada variada y no una sucesión de rectas previsibles.

En la práctica, esto convierte la jornada en una especie de mosaico. Hay tramos en los que el cuerpo va suelto y la bici corre con naturalidad; otros en los que el sendero obliga a mirar el suelo, medir la curva y dejar que el ritmo lo marque la montaña. Y precisamente ahí reside parte del atractivo: no es una cita para ir a toda velocidad todo el tiempo, sino para alternar esfuerzo, lectura del terreno y disfrute del entorno sin la presión de un ranking.

Montserrat North y el papel del territorio

La Xispada no se entiende del todo sin Montserrat North, el proyecto que busca convertir el conjunto de comarcas del Bages, Berguedà, Solsonès, Moianès, Lluçanès y parte de Osona en un destino cicloturista de referencia. El evento funciona como escaparate y como herramienta de activación territorial. No solo atrae ciclistas, sino que muestra una manera de viajar en bicicleta que conecta paisaje, gastronomía y alojamiento.

Ese enfoque explica la presencia de hoteles colaboradores, alojamientos adaptados y servicios complementarios para quienes quieren convertir la jornada en una escapada completa. El Hotel Món Sant Benet y el Hotel Mas de la Sala aparecen en el relato de la iniciativa como piezas de una red que busca dar continuidad al visitante. No se trata de llegar, pedalear y marcharse; la idea es que el territorio se recorra con otra respiración, con tiempo para detenerse y mirar.

También aparece un concepto que resume bastante bien la estrategia: Ciclabel, una etiqueta de calidad basada en seguridad, sostenibilidad y ciclabilidad. Más allá del nombre, el mensaje es claro. La bicicleta no se vende solo como deporte, sino como forma de ordenar un destino. Y eso, en una zona con fuerte identidad paisajística y cultural, tiene una lógica evidente: cada ruta se convierte en una forma de narrar el territorio.

Servicios incluidos y ambiente en los puntos Oasis

Los puntos Oasis son uno de los elementos más reconocibles del evento. Funcionan como estaciones intermedias donde el participante puede parar, hidratarse, comer algo y volver a salir con otra energía. En 2025 se describían como espacios con comida, bebida, sorpresas y buen ambiente, y en la práctica eso contribuye a que la jornada tenga más de encuentro que de simple paso por un circuito.

Ese componente de pausa tiene mucha importancia en una prueba o experiencia de montaña, porque rompe la linealidad del esfuerzo. Un ciclista no solo avanza; también se recupera, charla, compara sensaciones y decide si alarga o recorta la ruta. La Xispada aprovecha esa lógica y la convierte en una virtud. El resultado es una experiencia menos rígida y más cercana a una salida larga entre aficionados que comparten afición y territorio.

Además, la organización ha incluido en distintas ediciones servicios como guardarropa, duchas y comida a la llegada, elementos que elevan la comodidad sin transformar el evento en algo artificial. Son detalles concretos, de los que se notan al final del día. Llegar, cambiarse, comer y marcharse sin la sensación de haber improvisado todo marca la diferencia entre una cita simpática y una jornada bien resuelta.

Por qué la propuesta encaja con el auge del cicloturismo

La Xispada encaja de lleno en una tendencia más amplia: la del cicloturismo entendido como experiencia de destino. Ya no basta con un recorrido; el usuario busca un contexto. Quiere saber si podrá dormir cerca, si habrá comida de calidad, si el entorno merece una escapada de fin de semana y si el formato permite adaptar la jornada a su nivel. En ese sentido, el evento responde con bastante precisión a la demanda actual.

El impulso del cicloturismo en España ha crecido al calor de proyectos que mezclan deporte y territorio, y Montserrat North ha sabido colocarse en ese mapa con una identidad muy reconocible. La Xispada no compite solo contra otras pruebas de MTB; compite, en realidad, contra la idea de una salida anónima. Y ahí gana terreno porque ofrece relato, servicios y una cartografía emocional que da sentido a la pedalada.

También hay una lectura económica clara. La apuesta por productos locales, alojamientos y colaboración con establecimientos del entorno convierte cada inscripción en una pieza pequeña de actividad para el territorio. Ese enfoque no resuelve por sí solo los retos de una comarca, pero sí dibuja un modelo en el que el deporte funciona como motor blando, de escala manejable, con efecto visible en el comercio y en la hospitalidad local.

Lo que cambia entre ediciones y cómo ha ido tomando forma

La evolución entre 2025 y 2026 deja pistas sobre el crecimiento del evento. En 2025 se habló de inscripciones abiertas, de una tarifa de 25 euros y de una primera consolidación de la idea. En 2026, la cita aparece ya con una estructura más definida, con fecha concreta, hora de salida, precio desde 15 euros y una presentación más ambiciosa, casi como si el formato hubiera encontrado su lenguaje propio.

También hay un salto en la narrativa. La edición de 2026 insiste en el concepto de navegación libre con GPS y en la presencia de más de 10 rutas exclusivas. Esa fórmula, en un entorno donde abundan las marchas más previsibles, le da personalidad. No pretende ser una carrera más, sino una experiencia que el participante interpreta y construye en tiempo real, como quien abre un mapa y decide qué camino le apetece recorrer ese día.

La identidad visual y el relato del evento también ayudan. Bajo el paraguas de Montserrat North, La Xispada se presenta como una puerta de entrada a la montaña, a la gastronomía y a una forma de ciclar menos competitiva y más sensorial. Esa combinación, bien articulada, tiene mucha fuerza porque responde tanto a quienes buscan reto como a quienes buscan ambiente y descubrimiento.

Una cita que habla más de territorio que de meta

La Xispada es, en el fondo, una declaración de intenciones. Defiende una manera de pedalear que no se mide solo por kilómetros o desnivel, sino por la calidad de la experiencia y por la relación con el lugar. Sallent, el Bages y el conjunto de Montserrat North no aparecen como simple decorado, sino como parte esencial de la historia del día.

Esa es la razón por la que la cita ha encontrado eco entre medios especializados y entre proyectos locales que apuestan por el ciclismo como herramienta de promoción. El evento no necesita vender adrenalina pura ni prometer hazañas imposibles. Su fuerza está en otra parte: en la mezcla de rutas, en la autonomía de elección, en el ambiente compartido y en la sensación de que la bicicleta puede ser un idioma común para leer un territorio.

Con esa fórmula, la jornada ciclista de Sallent se mueve entre la práctica deportiva y la escapada. Ni una cosa ni la otra del todo. Y precisamente por eso resulta tan reconocible: porque deja espacio para pedalear, parar, mirar, comer y volver a salir. En tiempos de prisa, ese equilibrio tiene un valor que se nota desde la salida y se recuerda mucho después de quitarse el casco.

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